Exposiciones

III Salón de Diseño: Estéticas Divergentes

Entender la creación del diseño desde su valor estético y exponerlo para posibilitar nuevos diálogos de relación, tanto en el contexto como con el usuario, supone que dicha creación sea asimilada en una esfera que sobrepasa la funcionalidad misma de los objetos. Como lo afirmaba Dieter Rams, el buen diseño se encarga de crear objetos que, además de ser memorables, son significativos, en cuanto logran tejer vínculos afectivos con los usuarios, para conectarlos con su arkhé, es decir, con el origen, como sucede con las creaciones artísticas.

Más allá del concepto de buen diseño, el desarrollo de piezas que sean significativas y religuen al usuario con el origen, pasa por reconocer el objeto como un dispositivo de exteriorización de memorias, en el que se representa la contención del hacer; la fuerza estática que permanece retenida hasta su activación. Sin embargo, dicha memoria no individualiza la acción, por el contrario, es la colectividad social la que aparece contenida en el objeto y la que activa, tanto la comprensión individual de su uso, como posible relación con el contexto.

Los ejercicios de diseño que se presentan en esta tercera versión del Salón de Diseño, dan cuenta de las diferentes maneras a las que han recurrido los diseñadores para materializar la memoria y exteriorizarla, a partir de acciones contenidas en la expresión gráfica, vestimentaria e industrial. Cada pieza exhibe la variabilidad de soportes expresivos en los que se configura la creación, como ejercicio relacional de cuerpos que se afectan al contacto, activando las formas de memoriación de los colectivos sociales.